El movimiento guía el diseño: pliegues que siguen el instinto, contornos que responden al tacto. Una expresión de sencillez, donde el diseño se convierte en un gesto de gracia.
Las pieles, flexibles come el cachemir, definen nuevas siluetas que equilibran estructura y fluidez, formando formas escultóricas de sofisticación atemporal.